
La energía eólica es aquella que aprovecha el viento a través de dispositivos generadores de electricidad. El viento se genera debido a la irregular absorción de la radiación solar por la atmósfera, debido a las elevaciones del suelo, diferencias de superficies, etc. Encontramos de este modo masas de aire con diferente temperatura y presión, tendiendo a desplazarse desde las zonas de altas presiones a las de bajas presiones, generando viento. Aproximadamente entre un 1 y un 2% de la energía recibida del sol se transforma en viento, y de ella podría aprovecharse un 5%, debido a su aletorieddad. Esa energía del viento es directamente proporcional a la densidad del aire, a la superficie de barrido y al cubo de la velocidad del viento.
Con la tecnología actual es posible aprovechar los vientos horizontales próximos al suelo, siempre que su velocidad esté comprendida entre unos 3 m/s y unos 25 m/s.
De todas las energías renovables es una de las de mayor potencial. Es importante elegir adecuadamente los equipos para evitar fallos y pérdidas.